Asegúrate de precalentar bien la parrilla antes de colocar la carne para obtener un buen sellado y un sabor ahumado.
Si prefieres una carne más jugosa, puedes marinarla durante varias horas o incluso durante la noche en el refrigerador.
No olvides dejar que la carne descanse antes de cortarla para que los jugos se redistribuyan y se mantenga jugosa.